¿Qué es un swap?

El swap o permuta financiera es un tipo de producto financiero complejo. Esto es debido a que su precio deriva del valor de otro activo. En la firma de un contrato de swap, dos partes (entidad bancaria y cliente), establecen un acuerdo para un intercambio de dinero futuro.

En este contrato, se establecen dos fluidos financieros (ingresos y pagos), donde la entidad bancaria paga al cliente y recibe el dinero del cliente y el cliente paga a la entidad bancaria y recibe dinero de la entidad bancaria.

¿Qué es un swap?

¿Cómo funciona el swap?

El swap se contrata a modo de una garantía o seguro, para con ello, evitar la subida de tipos de interés como el Euríbor en los créditos. Es decir, los clientes recurren a él para no asumir la fluctuación del Euríbor y pagar un tipo de interés fijo.

De nuevo la desinformación interesada por parte de los bancos hacia sus clientes vuelve a ser la protagonista. La problemática reside en que el cliente solicita un préstamo y, en lugar de pagar las cuotas mensuales con la deuda referenciada al estado del Euríbor, paga las cuotas referenciada a un tipo fijo, y es, por lo tanto, la entidad bancaria la que le paga al cliente el interés del Euríbor.

Con esta situación planteada, en teoría, el cliente se vería beneficiado cuando el interés del Euríbor permaneciese alto, pero si se encuentra en números muy bajos o mínimos -como lo que se ha venido dando durante los últimos años- el cliente se ve claramente perjudicado. En este caso, el banco normalmente no informa de que se pueda dar esta posibilidad para así conseguir el objetivo de poder incluir este producto financiero en el préstamo.

Por otro lado, el cliente se ve perjudicado debido a que durante el tiempo que ha estado vigente o le han cobrado una cuota según aparezca en la permuta financiera, ha estado pagando de más al no verse beneficiado por el estado del Euríbor a la baja durante los últimos años.

Los bancos cuentan con ventaja respecto a los clientes, porque cuentan con estados de mercado elaborados a corto y medio plazo, por lo tanto, conocen de antemano cual se espera que vaya a ser la tendencia durante los siguientes meses. Por consiguiente, el banco consigue su primer objetivo que es el de conseguir comercializar un producto financiero que va a ligado a unos beneficios más altos, puesto que estamos hablando de que un swap va ligado a un préstamo bancario de una cantidad considerable.

Posición del Tribunal Supremo ante los swaps

Tribunal Supremo ha dictaminado numerosas sentencias en materia de swaps o permutas financieras desde el 2013, sin embargo, no se pueden estimar como concluyentes puesto que atiende a situaciones individuales, y que hasta el momento no se pueden entender como una base común para resolución de todos los casos.

Por el contrario, las Audiencias Provinciales españolas si se han pronunciado claramente en cuanto a la materia entorno a los swaps, considerándolos en la gran parte de los supuestos como nulos.

El motivo es, como se explicaba en el apartado anterior, la desinformación interesada por parte de las entidades financieras a los clientes. Es decir, los afectados -normalmente- no se encuentran lo suficientemente cualificados en la materia como para conocer qué están contratando y qué riesgos puede acarrear dichos productos financieros.

La base jurídica para declarar nulas la contratación de los swaps se encuentra en la Ley de Mercado de Valores LMV y el RD 629/1993 que obliga a las entidades no solo a ofrecer información completa, sino también información confiable.

¿Cómo reclamar un swap?

Si es el caso de un cliente que acredita no haber recibido una información clara, real y completa, se puede realizar una reclamación.

Para comenzar, es importante saber a qué plazos debemos atenernos. Según el ordenamiento jurídico español, la acción de nulidad estará vigente durante 4 años. Por lo tanto, según recoge el Código Civil en su artículo 1.301, se fija en 4 años el plazo en el que se puede plantear una acción. Existen dos vertientes desde las que podemos empezar a entender que corre el plazo.

En primer lugar, puede considerarse que el plazo se inicia a los 4 años desde que se abonó la última liquidación del contrato del swap, ya que se trataría del momento en el que finalizó el mismo. Y, en segundo lugar, existe otra línea que entiende que el plazo empieza a transcurrir en el momento en el que el cliente es consciente de su error.

Sin embargo, por parte de las entidades financieras entenderán que este plazo comenzó en el momento en el que tuvo que hacer a la primera liquidación negativa, momento en el que -según los bancos- el cliente tuvo que apreciar de qué repercusiones tenía el contrato. El Tribunal Supremo, por su parte, entiende que el plazo comienza en el momento en el que el afectado fue plenamente consciente de que se había suscrito a un producto financiero que no se correspondía.

Por lo tanto, y al igual que en cualquier problemática o desacuerdo que tenga el cliente con su entidad financiera, debe de plantear una reclamación por escrito para intentar, en un primer momento, llegar a un acuerdo para que el banco le devuelva el dinero.

El problema aparece cuando las entidades bancarias no ofrecen una respuesta clara o evitan negociar con el cliente afectado. Es en este momento cuando se debe de recurrir a la vía judicial, la única que ha demostrado tener validez y ser eficaz. El ratio de sentencias que le dan la razón a los clientes es superior al 90%, por lo que no debe de desalentar a los usuarios a plantear la demanda.

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