Deducciones fiscales por mejoras energéticas en vivienda habitual

Deducciones fiscales por mejoras energéticas

El aumento en el coste de la energía ha llevado a muchas personas a plantearse una reforma energética en casa. Ya sea sustituyendo ventanas antiguas, instalando placas solares o mejorando el aislamiento, cada vez son más quienes buscan una solución eficiente, sostenible… y si es posible, también rentable. Ahí es donde entra en juego una buena asesoría fiscal, que puede marcar la diferencia entre hacer una reforma sin retorno o aprovechar al máximo los beneficios fiscales que ofrece la ley.

Desde 2021, España ha implementado medidas para incentivar este tipo de mejoras a través de deducciones en el IRPF. Aunque en principio estaban pensadas como algo temporal, varias de ellas siguen vigentes y ofrecen una excelente oportunidad para quienes quieren reducir su consumo y también su factura fiscal.

A continuación, repasamos cuáles son esas deducciones, quién puede solicitarlas, cómo se calculan y qué condiciones hay que cumplir.

¿Qué tipo de reformas dan derecho a deducción?  

Las deducciones fiscales por eficiencia energética se centran en tres grandes tipos de intervención en la vivienda habitual:

1. Reducción del consumo energético  

Este tipo de mejora tiene como objetivo disminuir el consumo de energía primaria no renovable. Para beneficiarse de la deducción, se debe acreditar que la reforma permite una reducción mínima del 30% en ese consumo.

2. Mejora del aislamiento térmico  

Reformas como cambiar ventanas por unas con doble acristalamiento, instalar aislamiento en fachadas o en la cubierta del edificio pueden dar lugar a deducción si se demuestra una bajada en la demanda energética (calefacción o refrigeración) de al menos un 7%.

3. Reformas integrales de edificios  

En el caso de comunidades de vecinos o propietarios que reforman un edificio completo, también pueden aplicarse deducciones más elevadas si la intervención mejora la eficiencia energética global.

¿Cuánto se puede deducir?  

Las cantidades varían en función del tipo de mejora realizada y del ahorro conseguido, pero se mueven entre el 20% y el 60% del importe invertido, con topes específicos:

  • Hasta un 20% si se reduce la demanda de calefacción y refrigeración (con un máximo de 5.000 € por vivienda).
  • Hasta un 40% si se reduce el consumo de energía primaria no renovable (con un máximo de 7.500 €).
  • Hasta un 60% si se trata de una rehabilitación energética integral de edificios (con un máximo de 15.000 €).

Es importante destacar que la deducción se aplica sobre el IRPF del ejercicio en el que se pagan las obras, por lo que es recomendable planificar bien el calendario de pagos.

¿Qué condiciones deben cumplirse?  

Aunque a simple vista parece sencillo, existen varias condiciones que se deben cumplir para poder aplicar la deducción:

Certificado de eficiencia energética  

Antes y después de la obra se debe obtener un certificado energético expedido por un técnico acreditado. Este documento es la base para justificar que efectivamente ha habido una mejora significativa.

Vivienda habitual o arrendada para vivienda  

Las deducciones solo se aplican a la vivienda habitual (propia o en usufructo), o aquellas destinadas al alquiler como vivienda. Quedan fuera segundas residencias, oficinas o locales comerciales.

Pago mediante transferencia bancaria  

Para evitar fraudes o pagos no justificados, los gastos deben pagarse por medios bancarios. No se aceptan pagos en efectivo.

No superar ciertos límites temporales  

Algunas deducciones están vinculadas a plazos concretos. Por ejemplo, algunas medidas solo se aplican a obras finalizadas antes del 31 de diciembre de 2024, aunque es probable que se amplíen si se siguen alineando con los objetivos europeos.

¿Qué gastos se incluyen en la deducción?  

Además del coste de la propia obra, se pueden incluir en la deducción:

  • Honorarios de arquitectos, técnicos o certificadores.
  • Costes de redacción de proyectos o estudios previos.
  • Gastos de dirección de obra y ejecución.
  • Coste de materiales y equipos.
  • IVA, siempre que no sea deducible por la persona propietaria.

Es fundamental guardar todas las facturas y justificantes de pago, ya que Hacienda puede requerirlos durante varios años tras aplicar la deducción.

Cómo aplicar la deducción en la declaración de la renta  

Para aplicar la deducción, la Agencia Tributaria habilita una casilla específica en el apartado de deducciones estatales dentro del IRPF. Se debe incluir el importe total deducible, los datos del inmueble y los certificados energéticos correspondientes.

El proceso es relativamente sencillo, pero si hay varias reformas o se han hecho en distintas fases, puede ser útil contar con asesoramiento para no cometer errores ni dejar dinero sobre la mesa.

¿Merece la pena hacer estas reformas?  

Desde luego, las reformas energéticas no solo suponen un ahorro fiscal. Su beneficio se extiende a muchas áreas:

  • Reducción del consumo energético: Menos gastos en climatización, más confort térmico.
  • Revalorización del inmueble: Una vivienda más eficiente es más atractiva en el mercado.
  • Compromiso medioambiental: Menor huella de carbono, mayor alineación con los ODS.
  • Acceso a ayudas públicas:Algunas comunidades autónomas complementan estas deducciones con subvenciones.

Y todo esto, además, con el respaldo de una deducción directa en el impuesto sobre la renta.

¿Qué errores se deben evitar?

Aunque muchas personas ya se han beneficiado de estas deducciones, también ha habido casos en los que la deducción no ha sido aceptada por errores evitables:

  • No obtener el certificado energético final: Sin él, no hay forma de demostrar la mejora.
  • No conservar los justificantes: Las facturas deben estar detalladas y ser nominativas.
  • Incluir reformas que no generan ahorro energético: Cambiar muebles o pintar paredes no entra en la deducción.
  • Superar los límites temporales: Es importante saber en qué momento se puede aplicar la deducción y cuándo caduca.

Una oportunidad para ahorrar e invertir en futuro  

En tiempos donde cada euro cuenta, las deducciones fiscales por mejoras energéticas suponen una oportunidad real de ahorro y de inversión en calidad de vida. No se trata solo de pagar menos a Hacienda, sino de vivir en hogares más cómodos, seguros y sostenibles.

Para quienes estén pensando en reformar su vivienda, esta puede ser la señal que estaban esperando. Solo hay que asegurarse de cumplir los requisitos, documentar bien todo y, si es necesario, pedir apoyo a profesionales del sector energético y legal.

¿Te estás planteando una reforma energética? ¿Tienes dudas sobre si puedes aplicar esta deducción? Infórmate, compara presupuestos y actúa con tiempo. El ahorro empieza en la decisión de informarse bien.

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