En el derecho familiar, la custodia compartida se ha consolidado como una de las alternativas más eficientes y adecuadas para el interés de las criaturas involucradas en un procedimiento de divorcio o de separación. Aun así, sigue rodeada de muchos mitos, interpretaciones erróneas y falta de información que dificultan tanto el acuerdo de las familias como el buen funcionamiento de esta modalidad.
En este artículo vamos a aclarar algunos de esos mitos, destacar sus realidades legales y proporcionar una guía para que las familias puedan tomar decisiones más informadas y adecuadas en cada situación.
¿En qué consiste la custodia compartida?
La custodia compartida significa que ambos progenitores mantienen de forma conjunta tanto la guarda como la toma de decisiones en relación con sus hijas e hijos. Esto implica que:
- La madre y el padre están involucrados en el mantenimiento, el cobijo, el apoyo emocional y el desarrollo de los niños o las niñas.
- Comparten tanto los espacios de convivencia como las responsabilidades de crianza.
- Ninguno tiene más poder de decisión que el otro en los asuntos más relevantes, como el lugar de residencia, el centro educativo o el seguimiento médico de los niños.
Este modelo pone en primer lugar el interés superior de las criaturas, considerando que tener una relación estable con ambos progenitores suele resultar más conveniente para ellos.
Mitos más frecuentes en torno a la custodia compartida
A lo largo del tiempo, se han consolidado algunos mitos que muestran una visión errónea de lo que significa tener una custodia compartida. A continuación aclaramos algunos de ellos:
Mito 1: La custodia compartida significa 50% del tiempo para cada uno
En muchos casos se cree que el modelo de custodia compartida implica que las criaturas vivirán el 50% del año con cada progenitor, sin tener en cuenta sus necesidades o el interés superior de ellos. Esto no es así: el esquema se fija según las circunstancias de cada familia. Puede ser que el niño esté más con un progenitor que con el otro, pero eso no significa que el otro carezca de responsabilidades o de capacidad de tomar decisiones junto a él.
Mito 2: Siempre se concede automáticamente en el divorcio
Algunos creen que, una vez que el procedimiento de divorcio llega a los tribunales, el juez va a dar sin más la custodia compartida. La realidad es que eso se valora según cada situación: el interés del menor, el acuerdo de las familias, las habilidades parentales de cada una de las partes y el entorno emocional de los niños. La última palabra siempre la tiene el tribunal, que se guía por el interés de las criaturas involucradas.
Mito 3: La custodia compartida exime del pago de la pensión de alimentos
Este es quizá el mito más frecuente. La custodia compartida NO significa dejar de dar una pensión de alimentos si así corresponde. La obligación de proporcionar alimentos a las criaturas sigue vigente, y el monto se fija según las necesidades de ellos y las posiciones económicas de cada progenitor.
Realidades legales de la custodia compartida
Más lejos de los mitos, el marco jurídico fija una serie de realidades que sí se cumplen en el modelo de custodia compartida:
Busca el interés superior del niño o la niña
En todos los procedimiento de derecho familiar, el interés de las criaturas es el criterio principal. La custodia compartida se concederá si eso significa que el/la menor va a tener un entorno más estable, más afectivo y más seguro junto a sus dos progenitores.
Requiere de colaboración y madurez de los padres
Este modelo implica que las dos partes sean lo suficientemente maduras como para dejar de lado sus diferencias y concentrarse en el interés de sus hijos o hijas. La falta de diálogo, el odio, el rencor o el enfrentamiento constante dificultará que el esquema funcione de forma adecuada.
Puede modificarse si así lo determinan las circunstancias
Nada es inamovible. Si el interés del/la menor así lo exige, el acuerdo de custodia compartida puede modificarse. Por ejemplo, si alguno de los padres deja de cumplir sus responsabilidades, tiene problemas de adicción o de estabilidad emocional, el tribunal puede transferir la guarda de forma unilateral, para salvaguardar el interés de la criatura.
La importancia de contratar un asesor jurídico
En un procedimiento de derecho familiar, contratar un asesor jurídico especializado proporciona seguridad, tanto emocional como legal, ya que el profesional se encarga de llevar el procedimiento, presentar pruebas, buscar soluciones y mediar si así se requiere.
Además, el asesor puede guiar a la família hacia el acuerdo más conveniente para ellos y para sus hijas e hijos, considerando tanto el marco jurídico como el interés de los más vulnerables.
Este apoyo permitirá que el procedimiento termine de la forma más justa, evitando que el estrés termine aumentando el sufrimiento de todos.
Conclusión
En definitiva, la custodia compartida es un modelo que puede funcionar muy bien si tanto las familias como el tribunal están dispuestos a buscar soluciones adecuadas para el interés de las criaturas involucradas. Aun así, sigue rodeada de mitos que muestran una versión distorsionada de lo que significa.
Por eso, el asesoramiento jurídico, junto con el diálogo y el compromiso de los padres, se vuelve indispensable para que el procedimiento termine de la forma más justa y conveniente para el futuro de los más pequeños.